Barcelona siempre ha sido una ciudad en constante transformación, donde la historia y la modernidad conviven en perfecta armonía. Uno de los ejemplos más fascinantes de esta evolución urbana es Can Batlló, una antigua fábrica textil del siglo XIX situada en el barrio de La Bordeta.

Con más de 30 años de abandono, en 2011 los vecinos lograron la cesión de una de las naves, el famoso Bloc Onze, dando comienzo a un proceso de recuperación que ha convertido a Can Batlló en un espacio de gestión comunitaria y cesión pública. Hoy en día, talleres de carpintería, huertos urbanos, una biblioteca, un cine comunitario y otros proyectos dan vida a este lugar. Lo que era una fábrica de textiles es ahora una fábrica de ideas, cultura y oportunidades para todos.

Aunque su relación con el baloncesto podría no ser evidente a primera vista, este espacio tiene mucho que decir sobre el deporte urbano. En Can Batlló, el deporte se practica no solo como actividad física, sino también como una extensión del tejido social del barrio.

El paralelismo entre Can Batlló y el Streetball

Can Batlló y el streetball tienen algo en común: ambos son ejemplos de cómo un espacio urbano puede ser adaptado, reutilizado y transformado para nuevos fines. Mientras que el streetball se nutre de las canchas improvisadas en las calles, Can Batlló ha sido capaz de reintegrar una antigua fábrica en un lugar vibrante y multifuncional, reflejando el mismo dinamismo del baloncesto callejero.

Ambos, de alguna manera, muestran la capacidad de la ciudad para reinventarse y adaptarse, creando lugares que no solo sirven para el deporte, sino que también se convierten en símbolos de comunidad.

Diciembre 2016. Can Batlló

La cancha de Can Batlló: antes y ahora

La cancha de baloncesto de Can Batlló es un claro ejemplo de esa transformación.

Hace años, el espacio no era más que un terreno olvidado, unos aros de hierro sobre un asfalto desgastado con grietas y desnivel que hacían complicado el desarrollo del juego. No obstante no dejaba de ser una cancha singular que tenía su encanto, pues el lugar en el que habitaba era y sigue siendo tan alternativo como especial.

A finales del pasado mes de noviembre de 2024, el Ayuntamiento de Barcelona inauguró el nuevo parque de Can Batlló, marcando un paso significativo en la transformación del antiguo complejo industrial. Este espacio, que ahora cuenta con 29.000 metros cuadrados de áreas verdes, ofrece un lugar de encuentro para los vecinos del barrio de La Bordeta. Entre las novedades más destacadas se encuentran un pabellón deportivo con varias canchas de baloncesto y un circuito de calistenia, así como un área destinada al disfrute de los más pequeños, consolidando a Can Batlló como un punto de referencia cultural, social y deportivo en la ciudad.

Su cancha, hasta ahora al aire libre sobre suelo de asfalto ha pasado a ser cubierta, con un suelo de césped artificial que reduce el ruido para el beneficio de los vecinos. No es la mejor superficie para botar un balón, pero es un ejemplo de cómo adaptarse a las necesidades locales sin perder el espíritu de inclusión y comunidad.

Es un espacio singular, con sus imperfecciones y su carácter propio, muy alejado de las canchas convencionales, pero que invita a jugar y disfrutar del baloncesto de la forma más genuina.

A su alrededor, el circuito de calistenia también se ha integrado como un complemento perfecto para los amantes del movimiento, demostrando que el deporte no solo tiene que ser baloncesto, sino cualquier actividad física que promueva la comunidad y el bienestar.

Conexión con BeBallTernative

De la misma forma en que Can Batlló ha sabido fusionar elementos inesperados para crear un nuevo espacio de encuentro, BeBallTernative busca reinterpretar la cultura urbana del baloncesto en Barcelona. No se trata de un baloncesto convencional, sino de una visión única que conecta la esencia del streetball con la ciudad y su gente.

El hoodie BARCELONA BASKETBALL es un claro homenaje a la capacidad de la ciudad para reinventarse. Un tributo al baloncesto urbano de nuestra ciudad.

El streetball no se juega solo en canchas perfectas; se juega en cualquier lugar donde haya pasión, creatividad y un balón. Así como Can Batlló ha dado nueva vida a un espacio olvidado, el baloncesto callejero es capaz de transformar cualquier rincón de la ciudad en un campo de juego.

Te invitamos a visitar Can Batlló y a reflexionar sobre otros lugares en Barcelona que representan esa conexión entre el deporte, la cultura y la comunidad. Porque el verdadero espíritu del baloncesto se encuentra donde menos lo esperas.